A todos nos torturan fantasmas. Supongo que es parte de esta vida. De recuerdos pasados y miedos futuros. Van Gogh fue un hombre torturado por sus propios fantasmas, y aunque intento curarse, su mal no tenía cura. Le llamaron loco por cortarse su oreja izquierda con una navaja por una prostituta, envolverla en trapos sucios y, después, marcharse a casa a dormir, en estado de completa embriaguez y rodeado de su miseria.
Así vivió uno de los grandes genios de la pintura de todos los tiempos: solo, loco y arruinado. Pero, probablemente, seamos muchos los que vivimos así.
¿ Estoy loco si decido cortarme una oreja? La gente no lo ve como algo normal, pero claro está que cada uno tiene sus motivos. Yo no sé que impulsó a Van Gogh a hacer algo así, pues no tuve el gusto de conocerle, pero los genios siempre se han caracterizado por hacer cosas fuera de lo común.
Quizás lo hizo por soledad, porque en aquella mujer encontró un amor, no se si puro, verdadero, apasionado, timido, fraternal, sexual,...que le llevó a la locura. Sería una buena razón. Pues, por amor y poder, el hombre es capaz de cometer cualquier locura.
Y aquí estoy yo cometiendo una locura como es compartir mis sentimientos con personas desconocidas a través de Internet. Pero a veces es necesario decir lo que sientes, lo lean o no. No sé si alguien lo hará y lo que le parecerá, pero al menos mi necesidad de desahogarme se calmará.
Llevo muchos días con ganas de escribir y por fin lo estoy haciendo. Dando sentido a mis sentimientos. Buscando frases que me transmitan la fuerza que necesito para levantar cada mañana, aguantar un día más e intentar no llorar cuando llegue la noche.
Un día más con mi oreja izquierda...pero inmersa en mi mundo de sentimientos incomprensibles.
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